6 de junio de 2011

Y el tiempo laboró... I

Que nuestro amor jamás deje de iluminar nuestras vidas

Aún lo recuerdo: ese episodio de nerviosismo cuando la invitación fue lanzada, formulada con las palabras exactas para coincidir. El fin de semana ocioso, plagado de una sensación liberadora para salir del tedio, para ir caminando por todos los rumbos que condujeran a la tranquilidad. Parece que fue anoche cuando caminábamos juntos por el recinto, a pocos milímetros de distancia, tras la errónea y amistosa equivocación que nos puso un título aún por revelarse. A manera de premonición, quizá, pero estábamos juntos.

Así han transcurrido los meses, las mañanas, las noches; los acontecimientos, los hitos y sucesos que partieron el agua en dos para marcar las losas por donde estuvimos imprimiendo nuestras huellas binomiales. Y despertamos, y dormimos, y planeamos y soñamos. Nos bastó un puñado de días para intuir lo que estaba por venir.

Así sucumbieron las dudas y los miedos; se callaron las bocas venenosas y las palabras piroclásticas rodaron por las laderas de nuestra gran montaña. Fuimos silenciando a todos, aun sin decir palabra alguna. Nos fuimos tomando de la mano, nos fuimos besando, fuimos entregando mutuamente la mayor manifestación afectuosa. Pureza del tiempo, bien nos podrían llamar.

Ya somos una sola silueta, trazada por la Única Mano en finos contornos. Tu mirada y la mía; tus palabras y las mías; la danza y las artes marciales; la delicadeza y la disciplina; XX y XY. Fuimos creciendo en amor, nutriendo con cada inhalación y exhalación nuestras alas angélicas, fortalecidas por el romanticismo, la seriedad y la madurez. Sin abandonar nuestra infancia, nos atamos a la edad que número tras número provoca reacciones volcánicas en la Tierra que nos ve echar raíces.

Y cimentamos nuestro ensayo de hogar, nuestros apellidos fusionados. Vemos en lontananza el curso multivariado de una vida compartida, de principio a fin, desde nuestro nacimiento en mayo hasta nuestro primer año juntos.

Vaya travesía, Amor de mi Vida: de un punto a otro de la historia, repitiendo coyunturas a diestra y siniestra, siempre nuevos, siempre auténticos, siempre nosotros, enamorados y animados con fuerza y temple, enfrentando a la más temible adversidad, con las manos entrelazadas y la declaración trisílaba que no cesa de salir de nuestros labios.

A ti, que en un año me has dado más motivos para vivir que toda una vida

6 de abril de 2011

Torre y fortaleza

Nos movemos y somos, porque unidad es la que nos corresponde


Vengan las trifulcas a romper la calma


para que estos ojos derramen su llanto.


Caigan las paredes de la enorme casa,


desplómense, arqueados, los grandes palacios.



Ábranse las nubes con lluvia estruendosa,


soplen, ventarrones, vayan implacables.


Arda todo el fuego por praderas secas


sólo haya cenizas de un tiempo agradable.



Nada nos encone, ni rompa la dicha.


No haya adversidades que siembren su miedo.


Ni los terremotos que ahogan las cimas


nos muevan, Cariño, de este firme suelo.



Somos un binomio más fuerte que el centro


de esta Tierra joven que bulle en problemas.


Nos atamos siempre con manos y cuerpo,


manteniendo firmes los pies en la arena.



Este amor es todo lo que ya nos basta.


venga lo que venga, nos guarda y apresta.


Que la paz hirviente llene nuestras almas.


Y tú aquí me tienes: torre y fortaleza.



A ti, porque voy a ser tu brillo recíproco cuando esté ocuro.



3 de abril de 2011

No soy tu ayer

Florece nuestro amor con cada latido que nos mueve

No soy tu ayer,
porque nací en la octagenaria época de la indefinida idea,
cuando las estrellas brillaban en colores múltiples
y el silencio se rompía con motores, sus rugidos intimidantes.

No soy tu ayer,
porque abrías por primera vez los ojos en el verano caluroso,
con un Sol boreal que iluminaba los jardines eternos
de flores doradas, rojizas y frescas.

No soy tu ayer,
pues mientras tú llorabas yo luchaba,
incapaz de enjugar la lluvia de mar que de tus ojos caía
con la melodía infantil que en su pequeñez engrandece al mundo.

No soy tu ayer,
porque tropecé en el camino de la ciencia y tú danzabas alegremente;
los números, teoremas y paradigmas envenenaban mi cabeza,
en tanto que las notas, compases y fouetté en tournant dibujaban senderos bellos.

No soy tu ayer,
dado que los quince colorearon en ti pétalos carmesí de tulipanes invernales,
y yo hilaba un bigote insípido por encima de mis labios oscuros
que guardaban besos, melodías, versos que enunciar.

No soy tu ayer,
porque la admiración en el capullo bullía por ojos que aún no veía,
miradas brillantes y enamoradas que la Tierra no ofrecía,
declaraciones de amor vagabundas por los vientos de Santa Ana.

No soy tu ayer,
porque la música sublime aún no estaba compuesta,
la canción no tenía letra y las hazañas no tenían protagonista.
Estabas por encontrarme y yo por encontrarte.

No soy tu ayer,
no, no lo soy.
Sé que soy tu hoy, tu ahora, tu mañana,
pero tú eres mi siempre.

A ti, por el tiempo que es un obsequio hermoso junto a ti

31 de marzo de 2011

Empapados de amor

Lo nuestro es un campo fructífero, donde no hay lugar para la sequía


Me ves llorando y no sabes si estoy
sólo pensando, si vengo o si voy.
Ve que mis ojos se llenan de horror
y de inmediato ya intuyes dolor.

Pero dentro, en el fondo,
de tu alma paciente
dibujas palabras
que escucha mi mente.
Sólo el yugo, humano,
que amenaza en vano
se desarma y me haces saber...

Será por ti, será por mí,
será por nosotros dos.
Si al despertar, aun sin dormir,
el sueño me asalta y yo
voy a vivir a plenitud
este tiempo que nos arrolla,
porque los dos, caímos ya
empapados de amor.

Los temores de diario
nos llenan de angustia.
Mas siempre tus besos
me traen con astucia
una paz sin igual,
un momento vital
que es la fuerza tan tuya y hoy...

Será por ti, será por mí,
será por nosotros dos.
Si al despertar, aun sin dormir,
el sueño me asalta y yo
voy a vivir a plenitud
este tiempo que nos arrolla,
porque los dos, caímos ya
empapados de amor.

A ti, por quien fui, soy y seré


28 de febrero de 2011

Ella es...

Tu sola presencia es la más bella de todas las flores




Ella es...
El motivo que a mis pensamientos
devuelve la calma.
La razón que motiva mis actos
y ablanda mi alma.
Un secreto que yace guardado
y quiero descubrir.

Ella es...
La mirada tranquila y sincera
que nunca se olvida.
Una esencia dulce y permanente
que trae a la vida.
Tantos sueños cumplidos en noches
aún sin dormir.

Ella es...
Ella es un poema sin nombre
la canción que en latidos se esconde.
Un regalo sublime
un espacio sin fines
en donde volar sin temor a caer.

Ella es...
Ella es el sonido del viento
es un beso que ahoga lamentos.
Sin más definiciones,
y quizá sin canciones
ella es...
Ella es...
La caricia perfecta que llega
en instantes de duelo.
El pasión convertida en persona,
es el más grande anhelo.
Esa espera paciente, sin prisa,
por algo mejor.
Ella es...
Esa miel de sabor sin igual
que reaviva mi fuego.
La mañana que habrá de afrontarse
con fuerza y denuedo.
Unos brazos que están siempre abiertos
para dar amor.
Ella es...
Ella es un poema sin nombre
la canción que en latidos se esconde.
Un regalo sublime
un espacio sin fines
en donde volar sin temor a caer.
Ella es...
Ella es el sonido del viento
es un beso que ahoga lamentos.
Sin más definiciones,
quizá sin canciones
ella es...
Ella es... mi mujer.
A ti, porque eres ella

18 de febrero de 2011

Una tarde

Tocamos el cielo con pies desnudos, con ojos cerrados y sonrisas contagiadas


Afuera llueve, las nubes parecen una cobija oscura que brinda calor al Sol, pues el invierno parece haberlo enfriado. Las gotas, ejército incansable de agua y viento, parecen disparadas desde las alturas, donde moran las almas inmortales. El aire helado es un romántico secreto que susurra a la Tierra las palabras más bellas jamás escuchadas.


Dentro de la pieza, de paredes oscuras, manchadas con cuadros que pintan a mil doncellas y corceles, duermen dos alados recostados frente a frente. Sus facciones hermosas tallan la expresión de infantes ebrios de sueño, de cansancio. Ella, él, nacidos del suelo cerúleo que aboga por los vivos, atisban a la humana virtud de convertir lo ficticio en real, con los ojos cerrados y tranquilos.

Van flotando sobre vastos campos de tulipanes amarillos, deformados por la velocidad con que se convierten en pinceladas suaves. Sienten el brío de aires veraniegos calentando sus ojos, preparándolos para ver lo más notable que la vida tiene aún por mostrar. No sueltan sus manos, no: es imposible concebirlos separados, en otros tiempos, en otros mundos. Vaya par de serafines.

¿Cuándo habrán comenzado a existir, si ninguna obra narra su historia? ¿Desde qué punto de la genética vital ya estaban dibujados sus curvas y líneas rectas, humanas o angelicales, físicas o mentales? ¿Cómo es posible que hasta en sueños vayan acompañándose, de lucidez y algarabías sin control alguno? Envidiable imagen, infantes de la eternidad, estrechan su abrazo cuando los primeros relámpagos se escuchan más allá de la tormenta.

Es un latido, acaso, lo que brevemente la despierta. Ella, de ojos oscuros y con unos labios que son fruto del Edén inmemorable, vaga con la vista por la alcoba oscurecida con los colores de la noche. Contempla los rasgos del durmiente a unos minúsculos centímetros de distancia. Sin despertarle, su mano sobrevuela por la frente y las cejas pobladas que de él son posesión, pero de ella son propiedad. Vaya sentido de pertenencia.

Finalmente, con la carga del tiempo velando su mirada dulce, ella regresa a flotar vertiginosamente sobre ese prado. Él, sin decir palabra alguna o emitir sonido, dibuja una sonrisa discreta sobre sus labios arqueados, misma que se repite cuando aprieta la mano tibia que le da seguridad. Vaya sueño, vaya gloria la que comparten, ángeles del amor mismo, serafines cariñosos e inseparables.

A ti, la más hermosa de todos los ángeles





10 de febrero de 2011

чудо

¿Cómo negar la existencia sublime del único remanso pacífico en ti?


Tú, mejor que nadie, conoces el nombre de cada uno de mis latidos, que van rápidos por la pradera de los días cuando el tiempo parece ausentarse. Le das un giro entero a las horas que fluyen en el caudal infinito de segundos intentos, de oportunidades ganadas sin haberse pedido. Tú, mejor que nadie, sabes exactamente qué me aflige, qué me alegra. ¡Cómo no agradecer la paciencia en la turbulencia de hazañas malogradas!
Ven por las tardes para hablarte frente a frente y decir que todo está de antemano bien. Permite que mi abrazo te cubra el frío de invierno, si bien has anhelado tanto como yo el refugio de la tibieza compartida, del amor manifiesto sin palabras ni versos. Quédate conmigo, Amor Mío, y escapa de las tormentas de arena y nieve que aguardan afuera.
Observa cautelosamente estas facciones que de pronto recuperan su juventud, su niñez. Ya me concediste la dicha de imprimir huellas a tu lado; ahora permíteme ser enteramente de ti, para ti. Me has dado tanto que la lista jamás la terminaría más allá de tres mil razones. Más que un arco iris, que la lluvia, más que una puesta de sol o una Luna llena, eres un milagro.
¡Y mira qué situación! Soy quien obtiene los suspiros de esa figura perfecta y tallada con manos delicadas; soy quien yace al lado de tus ojos cerrados, tu respiración pausada y el inconsciente caminar por territorios embelesados de nardos y tulipanes. Soy tuyo, prodigio de la naturaleza hecho mujer.
Quedemos en este trance maravilloso, contando estrellas fugaces y bebiendo un té caliente, mientras adentro se escucha música lenta y romántica. Sigamos en la adicción preponderante de buscar risas estridentes, notas perfectamente pautadas, texturas sin descripción y sonidos históricos que nadie ha escuchado. Permanezcamos unidos hasta que el mundo se desmorone, y después sigamos tomados de la mano, compartiendo un sudor apenas aparente, muestra del fuego que nos mueve de un lado a otro del espacio infinito.
Compongamos mil sinfonías y conciertos a este amor que estalló cuando posaste tu mirada oscura sobre la noche de mi atuendo, convirtiendo en día soleado la penumbra de un tiempo que sin ser tal se conjuga entre tú y yo. Sueño de mi vida, realidad de mis noches, nada más hay que expresarte cuando la razón se escapa y el rapto etéreo me lleva a caminar por cielos despejados donde tú aguardas. Y te veré, Ángel Paciente, mientras la luz del Sol entra por la ventana y recupero mi consciencia me invade desde un tipo de milagro que tú eres.
Milagro, es lo que eres.
A ti, evidencia de que las rotaciones cobran sentido por tu presencia


6 de febrero de 2011

Caminas, camino

No son castillos en el aire, sino todas las fortalezas a nuestro alrededor

Dormimos, soñamos, vagamos despiertos
por sendas y glorias que no conocemos.
Salimos del mundo con brazos abiertos
tomando los tiempos si los recorremos.

Me observas, te escucho, quedamos unidos
sin trabas o vallas que yergan su altura.
Sonidos tan bellos de nuestros latidos
con pausas, sin prisa de armar su cordura.

Caminas, camino: el mundo ya es nuestro
y espera con ansias llevarnos al paso,
que aun los errores nos hacen perfectos,
nos vuelven más libres que el sol en ocasos.

Tus labios son arpas con su melodía
que intoxica el vaho del silencio absurdo.
Las manos, tan bellas, que todo lo harían,
construyen los muros de un amor profundo.

Esperas y avanzas, como el mar inmenso,
tu claridad guarda una paz embriagante.
Nadaré en tus aguas, hoy te lo confieso;
más allá de humanos somos dos amantes.

Caminas, camino: el mundo ya es nuestro
y espera con ansias llevarnos al paso,
que aun los errores nos hacen perfectos,
nos vuelven más libres que el sol en ocasos.

A ti, sol que derrite los polos, suero de la verdad, dulce paciencia

7 de enero de 2011

Y es por amor

Todos los caminos conducen a ti

Cuando te veo siento que el mundo se estremece. Vago por escenarios fantasiosos que me remiten a mi niñez, sintiendo que es más que una princesa quien está frente a mí. Me vuelvo y allí estás, con tu mirada brillante y las luces pasando como estrellas fugaces frente a tus ojos.

Me tomas de la mano y es prácticamente cobijarme con un cariño que no tiene nombre; sin embargo, posee el gesto una fuerza tal que inicia las rotaciones y los días. Esa protección y seguridad es justamente un hogar, sólo en el tacto de tu piel.

Si tengo ocasión de escuchar tu voz, recreada en cada segundo de mis días, se entona una canción bella. Cada palabra que pronuncias es un remedio y una solución para todos los enigmas. La paz que conlleva saberte viva me enorgullece como nunca me había sucedido. Es inigualable la sensación.

Y un beso tuyo... Sólo puedo resumir que el viaje al firmamento y de regreso es tan lento y al mismo tiempo tan rápido que no me doy cuenta si ya reviví o si apenas estoy naciendo. Recibir el amor de tus labios es abrir los ojos a un obsequio milagroso de la vida.

Pero tu aroma, esa fragancia que es la envidia de todas las flores y las esencias del mundo, me enerva y rapta. Se introduce una energía quieta y latente, un olor suave y adictivo, en cada poro, en cada respiración. Vaya fortaleza tiene esa magia.

Y es por amor, Mi Vida, que mis sentidos se pierden en ti; mi razón navega por sitios que no conozco y mis latidos siguen perteneciéndote cada vez más. Es por amor que los segundos se extienden y las horas son una bebida dulce. Es por amor que no sólo estas líneas, sino el sentimiento que las genera, va hasta donde tú estés para relatarte que eres lo más bello y magnífico que existe.

Es por amor que estoy aquí, luchando y sintiendo tu paz, tu calor, tu amor.

Y es por amor que estamos juntos... y siempre lo estaremos.

A ti, mi gran inspiración para que los días sean mágicos y bellos. Siempre, gracias

6 de enero de 2011

Presente en mi sangre

Tú eres el remanso de sombra en un día caluroso y agreste

La vida me ofrece caminos inciertos,
anónimas sendas de dudas y miedos.
Sin conocer fines a tales trayectos
navego sin remos, derivando quedo.

Más que los consejos, escucho las risas,
críticas punzantes y escenarios crueles.
Se me van de pronto las sinceras brisas
de quien con amor me anima y sostiene.

Respiro cansado, mi espalda contracta.
Mis ojos sin sueño y el hambre implacable.
Parece que caigo, mas la esencia intacta
escucha un susurro aunque lejos hable.

Es tu voz, Dulzura, pues en lontananza
levantas la fuerza del humano sordo.
Y una sola estrofa es la que se abalanza
para hacer que vuele con tu amor a bordo.

¿Qué has visto, Mi Vida, en tus noches suaves,
cuando somnolencias vagan por tus ojos?
¿Acaso a tu amado, flotando cual ave,
derribando hielos, venciendo al enojo?

Tu piel, Ángel Mío, suave como nube,
es calor ansiado en este frío invierno,
yace entre suspiros que al éter ya suben
guardando el secreto de un amor eterno.

Presente en mi sangre, aun camine lejos
por páramos secos y estériles montes,
me abrazo a tu nombre, sonriendo perplejo,
feliz en tus ojos que son mis dos soles.

¿Adónde huyó el viento de la duda oscura?
¿Se evaporó el vaho de la ira absurda?
Los deshizo el beso que viaja en penumbras
uniéndonos vivos, que el cariño abunda.

Te amo y lo siento, lo digo y lo canto,
lo escribo en las letras que laten sin mente.
Voy saliendo a ti, Dulcísimo Remanso
porque en tu latir permanecemos siempre.

Estaremos juntos, pase lo que pase.
Ya se hizo el designio por la Eterna Mano.
Esta unión es la que un milagro hace:
nois otorga alas, de ángeles humanos.
Insisto en ternerte, presente en mi sangre,
que vida nos damos al decir "te amo".

A ti, con amor desde el fondo de mis latidos.

20 de diciembre de 2010

Regalo inolvidable

Nazco en ti cada mañana; vivo en ti cada día

Tu voz se mezclaba con frío y neblina
cuando lentamente avanzaba la noche.
Te fuiste de pronto y la espera sin prisa
me hacía respirar preocupado e insomne.

La puerta, entreabierta, la luz temerosa
dejaban atisbos a la incertidumbre.
El tiempo engañaba a la mente ociosa
que anticipa hechos por mera costumbre.

Así apareciste, tus ojos brillaban
y el canto sublime entonabas.
Los pasos muy lentos que ya se acercaban
la rigidez cruel me quitaban.

Tú, siendo testigo de un año naciente
llevas en tus manos el hermoso obsequio:
el sólido espacio del deseo ferviente
que alimenta a diario la fe de este necio.

Pedí ante tu rostro: seguir siempre juntos,
volar por la vida tomando las manos.
Con el corazón deambulamos por mundos
que construimos al paso de los años.

Me das una paz que sólo en ti encuentro
y perdura sobre los días tortuosos.
Pero limitado, a veces los siento
sin ver que a tu lado son todos hermosos.

El miedo no existe detrás de tus labios
que cantan la dulce melodía de tiempo,
en tonos angélicos, suaves y sabios
volando en un baile que va con el viento.

A ti, por ser testigo de la vida a la que das fuerza y alegría

10 de diciembre de 2010

Por estar aquí

Un instante contigo es suave brisa que disipa el calor de los deberes

¿Por qué de pronto me secuestra el mundo? ¿Qué finalidad tiene la desaparición? Me acosa una somnolencia y parece que tengo dos visiones, como si la realidad se bifurcara ante mis ojos. Deberes, obligaciones, atareos, todos son veneno y con un sorbo pierdo el tiempo. No lo merecemos.

Voy a buscarte, mi vida, porque estás justo detrás de la mirada seria que en ocasiones cargo. Voy a perseguir tu voz pacífica, la canción que emites cuando el sol brilla al mediodía. Voy aspirando tu fragancia, en el rostro que me conduce por parajes serenos y bellos.

Y estoy aquí, mi amor, porque inyectas a cada día una gota de felicidad por cada segundo de rutina. Y te amo más, aquí en este planeta y en todos los que podría habitar. Te creo como parte de un presente, como ese obsequio que se desenvuelve solo conforme pasa el tiempo.

Quedan atrás los problemas, Mujer de Amor; se disuelven las quimeras y la realidad me lleva a ti. Se realizan todos los sueños en este mismo instante. Despacio aterrizo y tus brazos me sujetan; nuestras mejillas se unen y existo, tan tuyo.

Se recrea un beso nuevo, el manantial de agua eterna que nutre la vida misma. Tu contorno está dibujado entre mis manos, mientras escucho tu respiración pausada y lenta. Sigo aquí, contigo en la vida que se nos confiere. Tan presente que ni siquiera hay cabida a otros contextos. Estando aquí, Cielo Despejado, te pertenezco; estando aquí, soy real.

El amor de nosotros es así, de aquí y ahora.

A ti, dulce melodía de batalla

2 de diciembre de 2010

Tan tuyo, tan real

Mi paraíso, mi eternidad, tú

¿Dónde está esa sonrisa que tus ojos arrebatan? ¿Dónde está la paz que nace de tus labios carmesí? ¿Adónde fue el presente que de tus manos escapa? No puedo verlo, no con estos ojos, trabados de teoremas y sistemas complejos. No puedo ver como tú, Ángel de mis Sueños, pues el velo de este mundo vertiginoso me roba la inocencia. ¿Dónde puedo recuperarla, si no es tu amor, que se evapora con cada parpadeo, para condensarse en cada beso y hacerse sólido en tus brazos calurosos?

Aquí te veo, tan real como una gota de agua que se resbala por mi piel. Aquí te siento, tan tibia como el mediodía en el invierno nefasto. Aquí estás, de nuevo en tu pacífica caminata por el día, por la noche. ¿Cómo puedo hacer para tener tus pasos, para flotar por encima del asfalto y volar sin alas? Yo sé que tú guardas ese secreto, y ansiosa deseas revelarlo, como ansioso deseo saberlo. Y en mi propia amargura de antaño, no puedo esperar, haciendo que el mundo caiga sobre mis hombros.

Haces más ligera cada montaña, para que yo pueda cargarla sobre mis hombros. Permites que la lluvia sea un concierto de notas hermosas, donde se repite una y otra vez la frase trisílaba que nos rapta, nos ahuyenta de la realidad. Y correspondo en un beso tibio, como el mismo magma que está en el centro de la Tierra. Tu mirada tan cercana, tan dulce, hace que cualquier duda y temor salga despavorida de mi cabeza. La propia cabeza mía desaparece, cediendo el sitio a cada latido que te gusta escuchar.

La noche ya llega y estoy aquí, tan tuyo, tan real, que no quisiera moverme ni un ápice. Y estoy flotando sobre un oceáno que tiene tu nombre, pequeño y fuerte, diminuto y sagital. La cobardía no tiene lugar de ser, pues este Edén nos ha sido conferido, para darle un sentido a cada segundo, que es sinonimia de mil años.

No quiero desaparecer, si no es contigo, Amor de mi Vida, Dulce Panacea que ahuyenta cualquier sentido del honor y el deber, para dar lugar a la abstracción más real que conoce cualquier ser humano. Ya sabes quién y qué soy, incluso si a veces no puedo verlo. Y me tienes, de nuevo, por siempre, en cada parpadeo.

Soy simplemente yo, tan tuyo, tan real...

A ti, fortaleza del débil felino

24 de noviembre de 2010

Por el afán de querer

Nada me abruma si tengo la claridad de tu amor

¿Has notado que en ocasiones el silencio me abraza, que las palabras duermen dentro de mi boca y el mismo aire que las articula parece escaparse de mí? ¿Has visto cuando se pierden mis ojos en una vastedad desconocida a simple vista, como queriendo dibujar a Dios mismo con un solo dedo y trazar cada rasgo de alguna invisibilidad? ¿Has escuchado alguna vez el silencio intermitente de los latidos que se van apresurando cuando te acercas en el límite que únicamente tú puedes rebasar porque te pertenece?

Mira qué situaciones nos llevan a pensarlo...

Y de pronto te digo "Amor", concretando el sustantivo abstracto que a veces es imposible de definir. Y te vivo, te experimento; eres más un acontecimiento que un ser humano. Pareciera que toda una colectividad se deposita en cada palabra que pronuncias, en tonos distintos y musicalidad sublime. El mundo marcha a una velocidad que es terrible, y tú eres como una gota que cae en el suelo y detiene cada centésima de segundo.

Mira qué locura la mía, para dejar de medir el tiempo...

Y un beso... ¡Dios Santo, un beso! ¡Cuán supremo es el título que obtenemos cuando unimos nuestros labios, cuando apenas se esboza un contacto entre el aliento dulce que de nosotros emana. Y absorbemos un poco de nuestra humanidad, yo bebo un poco de tu celestial entorno, y revitalizo cada célula de mi organismo. Se pierde la batuta para dirigir los neurotransmisores, y llega de nuevo un letargo pacífico donde el sueño redunda en ti, en ti, en ti.

Mira qué afán, por el afán de querer...

Quiero tanto pero al tiempo quiero nada, porque en quererte sé que quisiera prescindir del mundo, sin querer profanar la esencia de lo que querer significa. Pues tengo lo que de ti es, tu amor, tu oído, tus besos, tu ser. Qué hice para merecerte, no lo sé; lo que sí es que por el afán de querer te siento dentro de cada gota de sangre. Escucho al viento y es tu voz que susurra en mi quietud que todo estará más que bien. Te amo, y por el afán de querer, quiero amarte hasta que me duela, si bien el amor no conoce el dolor y el dolor no tiene cabida en el amor.

Mira, que por el afán de querer te quiero más de lo que quiero quererte.

A ti, mi afán más grande y único, sólo tú

17 de noviembre de 2010

Aquí y ahora

Acostumbro soñar y creo que en hacerlo se me va la vida. Despierto y la cristalización de tales quimeras escapa de mi raciocinio, pues es como dibujar sin lápiz sobre un papel invisible. De vez en vez creo que no estoy dormido, ni despierto, sino que floto en algún estado límbico de inercia venenosa. De pronto pienso en ti, con cada neurona y partícula de mi espíritu.

No me gusta ausentarme, ver en mi propio espejo una imagen quebrada, incompleta. Si me veo en tus ojos, es más sencillo, porque tal como tú me observas existo: en una manera irrepetible, sólo por ser yo, sólo por estar. Voy a desprenderme de la ciencia, de la herencia humana que mi intelecto balancea y con la que hace juegos malabares. Todo ello para hacer un corte transversal y burlar a la historia.

Voy a desaparecer de mis labores, de mis deberes y solamente involucrarme con el tiempo que me atañe, mismo que debe ser digerido contigo. Aquí y ahora eres tú, el presente que se conjuga en una tranquilidad que mis ojos velados suelen soslayar. Y la testarudez propia de mi diario acontecer me devuelve a tus ojos oscuros y brillantes. Es cuando digo que el tiempo se detiene, cuando acontece la pausa sempiterna y hasta los mismos latidos cesan su compás.

En ocasiones prefiero no dormir, no descansar, pues tu compañía es una frazada que me cubre del frío, que me reconforta y simultáneamente me dice que todo estará como debe estar, como está diseñado para estar. Sólo nosotros, solos, aquí.

Permíteme estar también en ti, en el hoy, en el sí, en el día y la noche que nos obsequia memorias y vivencias sin fin. Ser tu cobijo, tu refugio, y caminar con mi vista puesta sobre cada adoquín del sendero que lleva nuestro recuerdo y nuestro magnífico plan. Seremos tanto que la vida tendrá que tejerse más bolsillos para guardarnos. Por lo pronto estaré contigo, aquí y ahora, donde estoy dispuesto a todo para vivirnos, para vivirte y no soltarte jamás.

Es lo que nos corresponde, lo que me ha conferido la vida: la razón más importante para transgredir el curso del tiempo y del espacio. Aquí y ahora eres tú.

A ti, porque eres el espacio donde el presente se cristaliza.

10 de noviembre de 2010

En tus brazos (o Sintiendo un calor en el invierno)

En ti, sólo en ti, por siempre, contigo

No logro distinguir los senderos que me conducen hasta cierto sitio que únicamente identifico por nombre. Estoy por dar el primer paso y vuelvo a detenerme, como si el viento soplara en mi contra. Parece que voy a caer, pero no lo hago.

No sé si el mundo me abruma o yo permito que lo haga; lo que sé con certeza es que hay una sensación de serenidad que no suelo inteligir con mucha destreza. Un aroma a jazmines y huertos bañados con neblina me enerva lentamente. ¿Qué es?

Ya el abismo se va conviertiendo en un lago congelado bajo mis pies, con una superficie lisa y rígida, pero sin el frío que caracteriza al mismo mar boreal. Doy pasos firmes, quizá lentos, pero no titubeo, porque allá está mi destino.

Quiero abrir mis brazos como si fueran alas, pero algo los sujeta, como una fuerza, como una prenda que no los deja extenderse. De nuevo, ese calor suave se convierte en una suerte de remedio para esta temible circunstancia.

Ya sé que es tu nombre el que tienen los lazos que me sujetan con una suavidad sin igual. Ya sé que son tus ojos los que emiten esa luz que me permite vislumbrar señalamientos invisibles a ojo desnudo.

No estoy en el mundo, sino en tus brazos.
¿Cómo escapar, si no quiero salir de aquí?
¿Cómo despertar, cuando la misma consciencia es lo que estoy observando con ojos cerrados?

Tus brazos, fortaleza mía, son los que me sostienen, los que no me dejan caer; son los que me mantienen de pie
y me elevan por encima del suelo para flotar en la quietud de tus palabras, de tu respiración.

En tus brazos está mi morada, aun si hace frío o calor, pues encuentro el punto neutro donde sentir que
nada hace falta, sólo tiempo eterno que no pause lo magnífico de este Edén.

En tus brazos quiero vivir, aunque morir no tiene lugar a pensarse.
En tus brazos encuentro mi energía, pues son la misma garantía de una debilidad inexistente, aunque atribuida
a mis noches y días, que escapa a tu perspectiva, siempre amigable, siempre fiel.

En tus brazos estaré, hasta que el último suspiro salga por mi boca.

A ti, poder dulce que suaviza a las rocas

3 de noviembre de 2010

Creíste que no lo sabría

Cuando veas la luz sobre el cielo, sabrás que es por ti

Creíste que no sabría
pero estaba taciturno viendo el paso de los años por el mundo de los vivos.
Creíste que no sabría
cuando cerrabas los ojos y pedías un beso tierno que te llenara de sueños.
Creíste que no sabría
y no viste ya mis manos dibujando en tus mejillas una esperanza no en vano.
Creíste que no sabría
mas estuve ya inspirado por tu respiración lenta de música silenciosa.
Creíste que no sabría
conteniendo las rabietas en impulsos de un humano que se guarda los rugidos.
Creíste que no sabría
aspirando tu perfume en la oscuridad del valle donde escuchaba tus pasos.
Creíste que no sabría
durmiendo y sobresaltando los párpados tan ausentes de un planeta en agonía.
Creíste que no sabría
pero te amo más que a nada fuera o dentro de esta vida sin que gente ya lo sepa.
Creíste que no sabría
como cuando el solo abrazo me unía a ti desde lejos para cercanos quedarnos.
Creíste que no sabría
con las noches, frías, ocres, de belleza incomparable superadas por tu risa.
Creíste que no sabría
y qué bella la ignorancia, porque nos trajo a este punto donde no marcharnos nunca.
Creíste que no sabría...
Ahora ya lo sabes.

A ti, cuyo impulso es una tonelada de valor

3 de octubre de 2010

Bendiciones

El mismo aire que respiras mueve cada célula del Universo

Bendigo la tarde que nació en mayo, las nubes esporádicas y delgadas, el calor tímido antecediendo la puesta de sol.
Bendigo los minutos en la dulce espera, donde la incertidumbre no encuentra lugar, donde los lugares son ciertos.
Bendigo las letras compartidas, artífices de sonrisas, vuelcos en las entrañas, sueños completos y bellos.
Bendigo las preguntas y sus respuestas, su formulación melódica y la mayéutica adictiva.
Bendigo la melomanía de mutuas proporciones, las asociaciones con espacios y tiempos, condensadas en cada canción, cada sinfonía.
Bendigo el primer amanecer insomne, con ojos cerrados para omitir al mundo y sus sistemas; una mañana clara, una noche moribunda.
Bendigo cada beso, siendo el primero; el efecto del temblor en la Tierra, el estallido interno, la búsqueda del oasis dulce y tibio.
Bendigo los trayectos recorridos, las distancias cubiertas sobre la faz del planeta; cada ínsula y montaña, cada kilómetro sumado.
Bendigo la noche eterna y memorable, en el declive de un mes; la afirmación callada que otorgó longevidad, las manos entrelazadas para no perderse en la oscuridad.
Bendigo la primera vez que floreció en el silencio; la sujeción de nuestra piel iluminada por la luz de un amor que no conoce cantidades, sino proporciones.
Bendigo los momentos de prueba y tormenta, donde eres un fulgor que aclara el camino y disipa la neblina.
Bendigo los planes de toda una vida, en binomial conjunción de viajeros en instantes eternos.
Bendigo tu nombre, pequeño y fuerte, que es el pilar de las horas que transcurren con pausas de música y aromas dulces.
Bendigo las lágrimas fusionadas durante charlas sobre ser y estar, vivir y morir.
Bendigo nuestro amor, el único que existe, el que siempre estará en prevalencia diurna.
Bendigo a la vida por traerte hasta mí y llevarme hasta los brazos compasivos que a ti pertenecen.
Te bendigo, amada existencia, por existir.

A ti, rayo de luz, esperanza en la prueba, inspiración de siempre

28 de septiembre de 2010

Evidencias

Imposible negar la obviedad de tu existencia

Eres el agua que mitiga mi sed
Eres el aire que alimenta mis pulmones
Eres cada partícula de eternidad depositada sobre un mundo de mortales
Eres cada sílaba de las melodías compuestas en torno tuyo
Eres cada gota de silencio tranquilo en tardes abrumadoras
Eres cada caricia que antagoniza al dolor obsoleto
Eres cada argumento para razonar los motivos por los cuales vivir en tu compañía
Eres cada mañana en la luminosidad del sol
Eres una noche que nunca termina
Eres la sensación renovadora de los besos neonatos
Eres la musa que incentiva cada sinalefa, capítulo y partitura
Eres la valentía más dulce que he sentido
Eres el centro de la Tierra con un abrazo
Eres la verdad más notoria que conozco
Eres la paradoja platónica
Eres el silogismo más cierto
Eres un sintagma bello y único
Eres la sinapsis más perfecta
Eres el anhelo cumplido
Eres el sueño esculpido en suspiro
Eres la unidad más propia de la naturaleza
Eres la obra maestra del Omnipotente
Eres el amor de mi vida
Eres la única
Eres tú...

A ti, en cada palabra que pronuncias y renueva mi ser