7 de junio de 2010

II. Te iubesc

Si bien las horas se disuelven con la noche, también van danzando con la historia

Manos, manos de seda, terso valle que aguarda a la lluvia.
Mejillas, mejillas de porcelana, de bronce que el Sol refracta al amanecer.
Cejas, cejas de oscuro follaje, arcos discretos que se erigen sobre todo.
Ojos, ojos de madera oscura, orbes de los bosques de otoño.
Labios... Labios de mil flores, refugio del vagabundo, perdición del obsesivo, cuna del durmiente, insomnio eterno y dulce.

Yours is a spring of the purest water.
The air itself has your fragrance , a thousand fruits floating around.
May this emptiness of the world be filled with a sole drop of your essence, kept between the masterpiece of the Sixth Day.

Horas, horas benditas, curso histórico de mil héroes caídos.
Días, días por años, evolución de latidos ocultos a los andantes.
Semanas, semanas memorables, sello real de tinta indeleble.
Meses, meses cristalinos, natural obra que satiriza a la ciencia.
Años, años de anonimato, búsqueda incansable, nomadismo silencioso, caminar de centuriones, muertes y resurgimientos.

May the night hold us with its sweet music.
Darkness embraces our every breath, hidden sighs are kept within.
Stars are smiles offered by your lips of mysteries and joy.
The Promised Land walks beside a mountain tiger, reborn and new.

Los alrededores ignoran nuestros nombres.
Una saeta y un protector navegan por notas y versos.
El mundo gira en torno a ellos, eje único para la rotación.
Las estaciones se vuelven una, danzando en el vaivén de la madrugada.
Ocurre la Creación, las laderas se derrumban, y una cabeza de ideas cansadas es sostenida por el valle de jazmines floreciente en tu hombro.

What was your question, again? What was mine?
Whose are these walking shadows around us?
Could you close your eyes for a millennium? Would you hold me?
How am I able to see you as I sleep? Is this all a pleasant dream?

Todos mis días se ven de pronto, en detonaciones rítmicas.
Todos los axiomas se ven burlados cuando tomas mi mano.
Cualquier ley no procede en la naturaleza de tu mirada fija.
Los principios resbalan por tus párpados cerrados.
Las galaxias se contraen y expanden en el espacio del aliento mutuo.
Uno a uno, los astros se esfuman con el segundo acontecido de un enorme beso en la Tierra atestiguado.

—What is this place?
—This is nowhere...
—Where is it?
—Not where, but when.
—When is it?
—It is now and always.

A ti, diálogo celebrado en magnífica transparencia

2 de junio de 2010

I. Te iubesc

El sino ya está trazado, sólo que no lo habíamos contemplado

Los senderos virginales marcados por nuestras huellas.
La atmósfera extranjera que se aspira en nuestro ser.
Mediodía que fluye con luz y clima templado.
Una primavera obtusa, negándose a sucumbir.
Anticipación de niños, jolgorio de la inocencia.
Losas tornasoladas que guardan cada parpadeo.

Es la paciencia que contiene los rugidos estridentes.
Es el cerúleo apellido de la tarde hermosa.
Es su compás de presurosa marcha, sin descanso.
Es el espacio que se transforma en nuestro imperio.
Es tu manera de sonreír y hacer que tus ojos brillen.
Es el silencio que se escabulle entre las sílabas.

Un caudal vertiginoso con límite de velocidad.
Algunas vueltas para llegar al sitio previamente acordado.
Decenas de anécdotas desgranándose en nuestras manos.
Conjuntos enteros de flores púrpura, digeridas con la vista.
Tablero de ajedrez con la omnipresente reina.
El alfil danzando en sus diagonales detectivescas.

Fue la noche anterior con la referencia del tema.
Fue cada pieza musical escrita con la memoria.
Fue la viva conciencia de navegar por el presente.
Fue la cotidianidad, bellamente aderezada de milagros.
Fue mi reserva para tomar la mano perfecta.
Fue tu sombra, abrazada de la mía, debajo del Sol.

Destellos polícromos que dieron la bienvenida.
Homonimia de silencios que sólo nosotros hablamos.
Sonidos enredados en la algarabía binaria.
Variables politómicas que nos confunden a ratos.
Gustos compartidos, ausentes al resto del mundo.
Humanidad bendita con la ignorancia de nuestro binomio.

Era la impresión por interpretar la pieza adecuada.
Era el solfeo que no detectarías a ciencia cierta.
Era un pueril temor para que la garganta entonara.
Era el manojo de nervios, causa de los errores.
Era la mano temblorosa entre teclas y cuerdas.
Era mi tesoro el tenerte como única espectadora.

Transpiración microscópica surgida del sueño.
Insomnio rescatado de charlas edificadas.
Coloquio de señales perceptibles a ojo desnudo.
Diáfana existencia que es lienzo inmaculado.
Lagos y oceános tras el hielo derretido.
Nubarrones acumulados con el vapor del ánimo.

Come, walk with me
through the path of these trees.
Look, hold my hand
be my reason to stay.
Over mountains and valleys
like feathers, we're flying.
And time is a jealous boy
since we are an everlasting decoy.

A ti, por quien compondría mil conciertos por cada segundo de compañía

31 de mayo de 2010

III.Suudella

El breve espacio de sus ojos entreabiertos deja ver el alba

El cielo está oscuro y tranquilo. Nocturno, el tiempo oculta cualquier cuerpo celeste, de manera que ni siquiera las estrellas hurgan hacia la Tierra. Todo es oscuridad, todo es silencio. ¿Dónde quedó la Luna? ¿Adónde fueron los cometas?

Quizá algún fondo musical huyó, porque un compás acelerado se escucha tímidamente. Aún no veo, y quisiera saber qué hay más allá de estas tinieblas. ¿Estoy ciego, acaso? ¿Me robaron la vista y los colores se fusionan en su total ausencia?

Un momento: mis ojos sólo están cerrados. Creyendo, ingenuo, que la vista había perdido, lentamente mis párpados son ventanas al mundo. Éste, por razones que sólo la vida conoce, otorga la viva imagen de quien comparte la ceguera efímera con este oculto andante. ¿Es ella, realmente? ¿Sueño tan vívido que se describe con cinco de los siete sentidos que poseo?

Acaso tenga definición la distancia, este praesentia est sería su absoluto antónimo. Ella, cercana, arroja un tibio cordel alrededor de mi espalda, sujetando mis latidos con una efusividad neonata. Siento que en cualquier instante el final se acerca, y la vida entera se proyecta ante mis ojos a treinta y dos por segundo.

Una breve separación, como las de cada pluma en las alas de los arcángeles. Sus ojos ahora son almenaras que reflejan los colores del mismo Júpiter. Parece examinar cada rasgo de mi rostro, como una primera célula que encuentra su lugar en el universo. Se detiene, silenciosa en su totalidad, y reduce milímetro a milímetro lo que parecen añoz luz entre sus labios y los míos. Entreabierta su boca, absorbe partículas de oscuridad vacía hasta encontrarme y hacerlas luz.

Las revelaciones y profecías de pronto se cumplen. Mientras una esencia de fructosa recorre mi interior, estallan millares de cataclismos en lo poco que de mi nombre queda. Vacilante y sin poder mantenerme en pie, me sujeto de su contorno de Afrodita y Artemisa, columna de cantera sobre suelo firme.

Las horas retroceden: la noche fílmica, la risa atómica, el balance sobre un solo pie, la música entretejida de recuerdos infantiles. Cada herida va cicatrizando al contacto de sus labios perfectos. Cada derrota se esfuma como una burbuja que se revienta. Y el néctar transparente es un elíxir que reconstruye mi dominio otoñal, me devuelve a la adolescencia y termina por empequeñecer mi fuerza.

Recién nacido, saliendo de la noche dulce, atisbo a sus cejas, sus pestañas, su nariz, sus labios de magia otrora olvidada en textos de papel albanene. Dadora de Vida, la llamo, y me abraza con una fuerza que fisura mis huesos y los suelda al instante.

El aire es tibio y huele a duraznos; la noche no es más que una mañana sin Sol que la ilumine; la vida ahora sabe a agua filtrada por la propia naturaleza. Nada es igual desde el primer momento; todo es nuevo, todo es mágico.

A ti, conjuro hermoso de luminosa proporción

24 de mayo de 2010

II. Suudella

El estallido del Génesis mismo en un espacio tan diminuto...

No comprendía el intelecto
los motivos entramados
de mil silencios insertos
durante días mal trazados.

Escapaban argumentos
de la razón y lectura.
Las intuiciones, por cientos,
engendraban conjeturas.

De explicación no requiere
el suceso detonado,
que cuando la razón muere
el corazón se ha otorgado.

Trayectorias sin modelos
recorren dos vagabundos.
Materializando anhelos
que orbitarán todo el mundo.

La credibilidad surge
con cada paso marcado,
y fortalecerla urge
al binomio trastocado.

Las horas van hilvanando
lo que ni en sueños estaba.
Uno de ellos, hablando,
se dibuja en la mirada.

Va transcurriendo la noche
primaveral, moribunda.
Son menguantes los reproches
que a sus historias fecundan.

El rostro de ambos sonríe
desde los días sin saberse.
Acaso el sino los guíe
cuando ellos vuelvan a verse.

Estrecha ella la vida
de quien muere y resucita
con cada instante suicida
en su compañía bendita.

Labios más suaves que el agua
reanudan hechos enteros;
tocándose, vida fragua
sólido el beso sincero.

Ojos cerrados, silencio.
Tiempo que muere al instante.
Vaga esperanza del necio,
raptado y alucinante.

Lo primero que se observa
tras el momento divino:
un rostro hermoso que enerva,
el Norte de un gran camino.

A ti, autora del explosivo inicio de un sendero empedrado con mármol y obsidiana

21 de mayo de 2010

I. Suudella

Es el acto perfecto, donde la figura principal es el origen de mi desorden predilecto

Se abre el telón y las luces se encienden levemente.
Una atmósfera color ámbar ilumina el recinto.
Las butacas vacías, el escenario abandonado.
Silencio absoluto con dosis de oscuridad.

En el centro, huellas frescas de años recorridos por el mundo.
Un aroma a madera de pino y un calor medio.
Lentamente los latidos hacen eco en cada rincón.
Apresurada la tarde, cede paso a su silueta bronceada.

La línea recta se traza desde el plató hasta la última fila.
Ella suspira, hay un vaho tibio.
Observa con detenimiento, casi contando cada espacio desocupado.
A la velocidad de la luz, halla la marea ocre de la mirada ajena.

Sin el mínimo sobresalto, se detiene justo en el punto.
El puente de ambas pupilas detecta sus facciones.
Distingue la frente, las cejas, la nariz...
Ella lo observa, mientras él se queda quieto.

Dando un par de pasos desnudos, ella se sienta en el borde.
En la detección pueril, él va esculpiendo la primera palabra.
Sonora la exhalación, conmina a descender para verle de cerca.
Él se yergue y camina despacio, bajo un reflector punzante.

Atisbando a la mente, "hola" sale de sus labios pluscuamperfectos.
Ante la evidencia, él detiene su andar.
Fija sus ojos dilatados en la sonrisa contenida.
Ella lo vuelve a observar, derribando el muro.

Cinco pasos más para que él llegue a su destino.
Menos de un segundo y ella, aún sobre la escena, escudriña.
La inicial línea que era tangente se reduce a distancia corta.
"Hola", responde él, sin yelmo, espada o escudo.

En la seriedad preciosa, ella extiende sus brazos.
Recibiendo la corporeidad de su espectador, se ciñen mutuamente.
La existencia entera tiembla.
Pese al telúrico instante, ambos son invulnerables.

El compás de los latidos indistintos se vuelve uno solo.
La respiración se hace cada vez más lenta y pausada.
Conato de letargo, mantienen los ojos cerrados.
La proyección de imágenes consecutivas es una escena perfecta.

Empero, la perfección hiberna en la estrechez que los sujeta.
Compartiendo el mismo aire, cercana la calidez de la piel.
Las manos finas que de ella son imprimen su huella indeleble.
Los estigmas quedan sempiternos en la espalda del Errante.

Sin dirección artística, ella, protagonista, mantiene sujeto al andante.
Él, en cambio, yace con vida eterna, resguardado por los brazos incólumes.
El reflector se apaga y todo queda en penumbras.
Silente el universo, cierra el telón cuando dos siluetas con una.

A ti, actriz de la escena perfecta que a diario acontece

18 de mayo de 2010

Dolce càrcere

¡Qué paradoja! Debería buscar libertad, pero en tu prisión me siento más libre que fuera de ella

No puedo ver. Antes distinguía millones de tonalidades y ahora sólo una, la de un oscuro vacío donde ni siquiera una sombra puede ser más negra. Dudo que pueda escribir letra alguna en penumbras. Entonces quiero saber qué le pasa a mis ojos y...

Estoy maniatado. Se supone que debo tener un poco más de fuerza con este breve miedo que me invade. Al menos podría quitar de mi vista el obstáculo que la está cegando, pero mis brazos no responden. No puedo siquiera moverme y sobre mi espalda se siente una superficie áspera y rígida, como una piedra, un acantilado. Quiero huir hacia un sitio más seguro para...

Se escuchan pasos. Lo que de pronto parecen ser pisadas apresuradas se convierten en ligeros pies impresos sobre un suelo blando y frondoso. Alguna marcha mercurial se avecina, trayendo consigo una especie de incógnita benévola, donde no hay temor alguno que tenga lugar. Por causas que desconozco, igualmente aspiro un aroma a flores de verano. Quisiera distinguir todo lo que me rodea, por lo que...

La ceguera desaparece. Un fulgor muy intenso me intercambia de invidente oscuro a espectador de luminosidad. El tacto delicado de unas manos desconocidas sobre mis sienes hace que lentamente aparezcan colores y formas, volumen y geometría. Todo luce borroso, envuelto en una niebla que ora es imaginaria, ora es real. Quizá la figura dueña de esa tibieza suave esté frente a mí, pero no puedo distinguir quién es. En unos segundos...

Unos ojos oscuros. Es una mirada sagital la que se anida sobre mi rostro desconcertado. La sorpresa de la faz observada a detalle me quita la vida y al siguiente instante me resucita. Sin aliento, no puedo ni quiero apartar la vista de tan implacable beatitud. Se dibuja una sonrisa contenida detrás de sus labios, que son a ojo desnudo sinónimo de frutal dulzura. Quiero hablar...

Muerto de nuevo por la sonrisa que es libertad. Estremecido hasta la célula más pequeña de mi existencia por el calor de su mano sobre mi diestra. Sin palabra alguna desintegra las ataduras de mis manos, retorna la luz a mis ojos y la música a mis oídos. Me lleva a sitios que desconozco, en este inconmensurable valle de fanerógama belleza. Y el viento es un susurro de románticas proporciones; la frescura de cada aroma es incienso que nos eleva hasta el Infinito mismo; ella, ahora perceptible a este sentido visual enervado, es un fragmento de ese enorme misterio.

Bendita prisión en la que estuve, hasta el punto en que esa presencia me otorgó la libertad. No obstante, si habré de tener tal recompensa después de ser sentenciado, quiero pasar por esa condena mil veces. Al final sé que habrá un valle, una mano cálida y un trayecto, una autora de vida tras tormento, de luz tras oscuridad, de eternidad tras momentáneas dificultades.

Al final, sé que estarás tú...

A ti, lo primero que veo al despertar y el rostro que aguarda en cada sueño

17 de mayo de 2010

Insomnia

Si bien requiero ciertas horas de sueño, prefiero un insomnio eterno en tu compañía

El asfalto es nuestro.
La noche muda se niega a pronunciar axioma alguno.
Yuxtapuesta la primavera obsoleta, trastocaba el verano y su calor amenazado.
La vista perdida en el trayecto incógnito, señalando el derrotero eterno.
El asfalto es nuestro.

Las nubes cubren todo.
Cada segundo es un presente abierto con ansiedad infantil.
La existencia gotea con las notas musicales.
El caudal melodioso irrumpe en nuestro navío.
Las nubes cubren todo.

Insomnes, dos felinos dóciles.
La sabana está vacía, sin presas ni indefensos incautos.
Coloreada de oscuridad adictiva, la noche transcurre, la noche transcurre.
Transformados en susurros, los rugidos enmudecidos aderezan el aire.
Insomnes, dos felinos dóciles.

La intuición desplaza a la ciencia.
No hay pensamientos, no hay reflexiones, sólo un silencio grato.
Hablar sin sonido es el arte que has perfeccionado.
Soy un ensayo y error, no obstante tu paciencia cordial.
La intuición desplaza a la ciencia.

Sueños por realidades.
De nuevo, el paso entre la noche y la madrugada.
A hurtadillas, huyen los ejes del mundo, ocultos entre luces artificiales.
Risas y miradas acuosas son nuestro idioma.
Sueños por realidades.

Y lo inminente es que me encantas.
Habiendo lacerado a la reserva con la palabra, no hay sueño que me doblegue.
Tan cerca, todo se hace añicos y se reconstruye.
Contemplo en tu existencia la quintaesencia de mis noches sin dormir.
Y lo inminente es que me encantas.

A ti, porque no hay temor a no soñar, siendo tan real que existes