28 de febrero de 2011

Ella es...

Tu sola presencia es la más bella de todas las flores




Ella es...
El motivo que a mis pensamientos
devuelve la calma.
La razón que motiva mis actos
y ablanda mi alma.
Un secreto que yace guardado
y quiero descubrir.

Ella es...
La mirada tranquila y sincera
que nunca se olvida.
Una esencia dulce y permanente
que trae a la vida.
Tantos sueños cumplidos en noches
aún sin dormir.

Ella es...
Ella es un poema sin nombre
la canción que en latidos se esconde.
Un regalo sublime
un espacio sin fines
en donde volar sin temor a caer.

Ella es...
Ella es el sonido del viento
es un beso que ahoga lamentos.
Sin más definiciones,
y quizá sin canciones
ella es...
Ella es...
La caricia perfecta que llega
en instantes de duelo.
El pasión convertida en persona,
es el más grande anhelo.
Esa espera paciente, sin prisa,
por algo mejor.
Ella es...
Esa miel de sabor sin igual
que reaviva mi fuego.
La mañana que habrá de afrontarse
con fuerza y denuedo.
Unos brazos que están siempre abiertos
para dar amor.
Ella es...
Ella es un poema sin nombre
la canción que en latidos se esconde.
Un regalo sublime
un espacio sin fines
en donde volar sin temor a caer.
Ella es...
Ella es el sonido del viento
es un beso que ahoga lamentos.
Sin más definiciones,
quizá sin canciones
ella es...
Ella es... mi mujer.
A ti, porque eres ella

18 de febrero de 2011

Una tarde

Tocamos el cielo con pies desnudos, con ojos cerrados y sonrisas contagiadas


Afuera llueve, las nubes parecen una cobija oscura que brinda calor al Sol, pues el invierno parece haberlo enfriado. Las gotas, ejército incansable de agua y viento, parecen disparadas desde las alturas, donde moran las almas inmortales. El aire helado es un romántico secreto que susurra a la Tierra las palabras más bellas jamás escuchadas.


Dentro de la pieza, de paredes oscuras, manchadas con cuadros que pintan a mil doncellas y corceles, duermen dos alados recostados frente a frente. Sus facciones hermosas tallan la expresión de infantes ebrios de sueño, de cansancio. Ella, él, nacidos del suelo cerúleo que aboga por los vivos, atisban a la humana virtud de convertir lo ficticio en real, con los ojos cerrados y tranquilos.

Van flotando sobre vastos campos de tulipanes amarillos, deformados por la velocidad con que se convierten en pinceladas suaves. Sienten el brío de aires veraniegos calentando sus ojos, preparándolos para ver lo más notable que la vida tiene aún por mostrar. No sueltan sus manos, no: es imposible concebirlos separados, en otros tiempos, en otros mundos. Vaya par de serafines.

¿Cuándo habrán comenzado a existir, si ninguna obra narra su historia? ¿Desde qué punto de la genética vital ya estaban dibujados sus curvas y líneas rectas, humanas o angelicales, físicas o mentales? ¿Cómo es posible que hasta en sueños vayan acompañándose, de lucidez y algarabías sin control alguno? Envidiable imagen, infantes de la eternidad, estrechan su abrazo cuando los primeros relámpagos se escuchan más allá de la tormenta.

Es un latido, acaso, lo que brevemente la despierta. Ella, de ojos oscuros y con unos labios que son fruto del Edén inmemorable, vaga con la vista por la alcoba oscurecida con los colores de la noche. Contempla los rasgos del durmiente a unos minúsculos centímetros de distancia. Sin despertarle, su mano sobrevuela por la frente y las cejas pobladas que de él son posesión, pero de ella son propiedad. Vaya sentido de pertenencia.

Finalmente, con la carga del tiempo velando su mirada dulce, ella regresa a flotar vertiginosamente sobre ese prado. Él, sin decir palabra alguna o emitir sonido, dibuja una sonrisa discreta sobre sus labios arqueados, misma que se repite cuando aprieta la mano tibia que le da seguridad. Vaya sueño, vaya gloria la que comparten, ángeles del amor mismo, serafines cariñosos e inseparables.

A ti, la más hermosa de todos los ángeles





10 de febrero de 2011

чудо

¿Cómo negar la existencia sublime del único remanso pacífico en ti?


Tú, mejor que nadie, conoces el nombre de cada uno de mis latidos, que van rápidos por la pradera de los días cuando el tiempo parece ausentarse. Le das un giro entero a las horas que fluyen en el caudal infinito de segundos intentos, de oportunidades ganadas sin haberse pedido. Tú, mejor que nadie, sabes exactamente qué me aflige, qué me alegra. ¡Cómo no agradecer la paciencia en la turbulencia de hazañas malogradas!
Ven por las tardes para hablarte frente a frente y decir que todo está de antemano bien. Permite que mi abrazo te cubra el frío de invierno, si bien has anhelado tanto como yo el refugio de la tibieza compartida, del amor manifiesto sin palabras ni versos. Quédate conmigo, Amor Mío, y escapa de las tormentas de arena y nieve que aguardan afuera.
Observa cautelosamente estas facciones que de pronto recuperan su juventud, su niñez. Ya me concediste la dicha de imprimir huellas a tu lado; ahora permíteme ser enteramente de ti, para ti. Me has dado tanto que la lista jamás la terminaría más allá de tres mil razones. Más que un arco iris, que la lluvia, más que una puesta de sol o una Luna llena, eres un milagro.
¡Y mira qué situación! Soy quien obtiene los suspiros de esa figura perfecta y tallada con manos delicadas; soy quien yace al lado de tus ojos cerrados, tu respiración pausada y el inconsciente caminar por territorios embelesados de nardos y tulipanes. Soy tuyo, prodigio de la naturaleza hecho mujer.
Quedemos en este trance maravilloso, contando estrellas fugaces y bebiendo un té caliente, mientras adentro se escucha música lenta y romántica. Sigamos en la adicción preponderante de buscar risas estridentes, notas perfectamente pautadas, texturas sin descripción y sonidos históricos que nadie ha escuchado. Permanezcamos unidos hasta que el mundo se desmorone, y después sigamos tomados de la mano, compartiendo un sudor apenas aparente, muestra del fuego que nos mueve de un lado a otro del espacio infinito.
Compongamos mil sinfonías y conciertos a este amor que estalló cuando posaste tu mirada oscura sobre la noche de mi atuendo, convirtiendo en día soleado la penumbra de un tiempo que sin ser tal se conjuga entre tú y yo. Sueño de mi vida, realidad de mis noches, nada más hay que expresarte cuando la razón se escapa y el rapto etéreo me lleva a caminar por cielos despejados donde tú aguardas. Y te veré, Ángel Paciente, mientras la luz del Sol entra por la ventana y recupero mi consciencia me invade desde un tipo de milagro que tú eres.
Milagro, es lo que eres.
A ti, evidencia de que las rotaciones cobran sentido por tu presencia


6 de febrero de 2011

Caminas, camino

No son castillos en el aire, sino todas las fortalezas a nuestro alrededor

Dormimos, soñamos, vagamos despiertos
por sendas y glorias que no conocemos.
Salimos del mundo con brazos abiertos
tomando los tiempos si los recorremos.

Me observas, te escucho, quedamos unidos
sin trabas o vallas que yergan su altura.
Sonidos tan bellos de nuestros latidos
con pausas, sin prisa de armar su cordura.

Caminas, camino: el mundo ya es nuestro
y espera con ansias llevarnos al paso,
que aun los errores nos hacen perfectos,
nos vuelven más libres que el sol en ocasos.

Tus labios son arpas con su melodía
que intoxica el vaho del silencio absurdo.
Las manos, tan bellas, que todo lo harían,
construyen los muros de un amor profundo.

Esperas y avanzas, como el mar inmenso,
tu claridad guarda una paz embriagante.
Nadaré en tus aguas, hoy te lo confieso;
más allá de humanos somos dos amantes.

Caminas, camino: el mundo ya es nuestro
y espera con ansias llevarnos al paso,
que aun los errores nos hacen perfectos,
nos vuelven más libres que el sol en ocasos.

A ti, sol que derrite los polos, suero de la verdad, dulce paciencia

7 de enero de 2011

Y es por amor

Todos los caminos conducen a ti

Cuando te veo siento que el mundo se estremece. Vago por escenarios fantasiosos que me remiten a mi niñez, sintiendo que es más que una princesa quien está frente a mí. Me vuelvo y allí estás, con tu mirada brillante y las luces pasando como estrellas fugaces frente a tus ojos.

Me tomas de la mano y es prácticamente cobijarme con un cariño que no tiene nombre; sin embargo, posee el gesto una fuerza tal que inicia las rotaciones y los días. Esa protección y seguridad es justamente un hogar, sólo en el tacto de tu piel.

Si tengo ocasión de escuchar tu voz, recreada en cada segundo de mis días, se entona una canción bella. Cada palabra que pronuncias es un remedio y una solución para todos los enigmas. La paz que conlleva saberte viva me enorgullece como nunca me había sucedido. Es inigualable la sensación.

Y un beso tuyo... Sólo puedo resumir que el viaje al firmamento y de regreso es tan lento y al mismo tiempo tan rápido que no me doy cuenta si ya reviví o si apenas estoy naciendo. Recibir el amor de tus labios es abrir los ojos a un obsequio milagroso de la vida.

Pero tu aroma, esa fragancia que es la envidia de todas las flores y las esencias del mundo, me enerva y rapta. Se introduce una energía quieta y latente, un olor suave y adictivo, en cada poro, en cada respiración. Vaya fortaleza tiene esa magia.

Y es por amor, Mi Vida, que mis sentidos se pierden en ti; mi razón navega por sitios que no conozco y mis latidos siguen perteneciéndote cada vez más. Es por amor que los segundos se extienden y las horas son una bebida dulce. Es por amor que no sólo estas líneas, sino el sentimiento que las genera, va hasta donde tú estés para relatarte que eres lo más bello y magnífico que existe.

Es por amor que estoy aquí, luchando y sintiendo tu paz, tu calor, tu amor.

Y es por amor que estamos juntos... y siempre lo estaremos.

A ti, mi gran inspiración para que los días sean mágicos y bellos. Siempre, gracias

6 de enero de 2011

Presente en mi sangre

Tú eres el remanso de sombra en un día caluroso y agreste

La vida me ofrece caminos inciertos,
anónimas sendas de dudas y miedos.
Sin conocer fines a tales trayectos
navego sin remos, derivando quedo.

Más que los consejos, escucho las risas,
críticas punzantes y escenarios crueles.
Se me van de pronto las sinceras brisas
de quien con amor me anima y sostiene.

Respiro cansado, mi espalda contracta.
Mis ojos sin sueño y el hambre implacable.
Parece que caigo, mas la esencia intacta
escucha un susurro aunque lejos hable.

Es tu voz, Dulzura, pues en lontananza
levantas la fuerza del humano sordo.
Y una sola estrofa es la que se abalanza
para hacer que vuele con tu amor a bordo.

¿Qué has visto, Mi Vida, en tus noches suaves,
cuando somnolencias vagan por tus ojos?
¿Acaso a tu amado, flotando cual ave,
derribando hielos, venciendo al enojo?

Tu piel, Ángel Mío, suave como nube,
es calor ansiado en este frío invierno,
yace entre suspiros que al éter ya suben
guardando el secreto de un amor eterno.

Presente en mi sangre, aun camine lejos
por páramos secos y estériles montes,
me abrazo a tu nombre, sonriendo perplejo,
feliz en tus ojos que son mis dos soles.

¿Adónde huyó el viento de la duda oscura?
¿Se evaporó el vaho de la ira absurda?
Los deshizo el beso que viaja en penumbras
uniéndonos vivos, que el cariño abunda.

Te amo y lo siento, lo digo y lo canto,
lo escribo en las letras que laten sin mente.
Voy saliendo a ti, Dulcísimo Remanso
porque en tu latir permanecemos siempre.

Estaremos juntos, pase lo que pase.
Ya se hizo el designio por la Eterna Mano.
Esta unión es la que un milagro hace:
nois otorga alas, de ángeles humanos.
Insisto en ternerte, presente en mi sangre,
que vida nos damos al decir "te amo".

A ti, con amor desde el fondo de mis latidos.

20 de diciembre de 2010

Regalo inolvidable

Nazco en ti cada mañana; vivo en ti cada día

Tu voz se mezclaba con frío y neblina
cuando lentamente avanzaba la noche.
Te fuiste de pronto y la espera sin prisa
me hacía respirar preocupado e insomne.

La puerta, entreabierta, la luz temerosa
dejaban atisbos a la incertidumbre.
El tiempo engañaba a la mente ociosa
que anticipa hechos por mera costumbre.

Así apareciste, tus ojos brillaban
y el canto sublime entonabas.
Los pasos muy lentos que ya se acercaban
la rigidez cruel me quitaban.

Tú, siendo testigo de un año naciente
llevas en tus manos el hermoso obsequio:
el sólido espacio del deseo ferviente
que alimenta a diario la fe de este necio.

Pedí ante tu rostro: seguir siempre juntos,
volar por la vida tomando las manos.
Con el corazón deambulamos por mundos
que construimos al paso de los años.

Me das una paz que sólo en ti encuentro
y perdura sobre los días tortuosos.
Pero limitado, a veces los siento
sin ver que a tu lado son todos hermosos.

El miedo no existe detrás de tus labios
que cantan la dulce melodía de tiempo,
en tonos angélicos, suaves y sabios
volando en un baile que va con el viento.

A ti, por ser testigo de la vida a la que das fuerza y alegría