27 de agosto de 2010

Yo también te amo

Una respuesta a tus palabras inspiradoras

Yo también te amo si despiertas
y cuando tus ojos brillan tanto.
Yo también aprecio horas inquietas
sobre todo si hay risas por llanto.

Yo también te amo cuando duermes
y respiras lento en el descanso.
Yo también te amo si te pierdes
y me encuentras vivo en un remanso.

Yo también te amo si en un beso
reavivas el centro de la Tierra.
O si en un abrazo tan estrecho
intercambias paz por una guerra.

Yo también te amo si me miras
y en el fondo ves de qué estoy hecho.
Yo también te amo porque inspiras
la facilidad de cada verso.

Yo también te amo cada día
aunque haya nublados o tormentas
porque en el silencio la alegría
llega del amor que hay en tus venas.

Yo también te amo en tus enojos
o en leves molestias cotidianas.
Yo también te amo en el arrojo
para ir por el riesgo de una hazaña.

Yo también te amo la distancia
que desaparece entre tus brazos.
Yo también te amo en la añoranza
y en la vida que das a cada paso.

A ti, porque motivos sobran para amarte

5 de agosto de 2010

De estaciones

Cada conjunción de frío, calor, viento y calma, sólo en un instante de ti

Vamos a sonreír de manera genuina, como lo hacen los que ven al mundo por vez primera. Sin ver, dibujaremos mutuamente cada rasgo de nuestro semblante, el desconcierto natural y el silencioso velo de curiosidad. Lloverá en la primavera de nuestras miradas, de cordilleras hechas de arcilla y rocas alejadas por el viento. Jamás se nublarán nuestras palabras, si bien nos hallamos a tientas por salones oscuros donde moran sombras. Ya florece un amanecer en lo profundo de nuestras almas, evaporando caudales cristalinos de agua dulce.

Tu sonrisa contenida será una chispa que enciende rayos perpendiculares al mundo. Los colores brillarán para denotar la belleza que el huerto hermoso de tulipanes guarda, justo donde vaga la paz eterna y
adictiva que de ti emana. Alcanzo a besar con lujo de detalle la planicie de respiración, el volcán sublime de sístole y diástole, el bosque de suavidad floral. Tengo de pronto un estremecimiento, y es entonces cuando me albergo en tu calor, sabiendo que te albergas en el mío. Danzamos en la cadencia preciosa, entonando un himno, nuestra plegaria y juramento.

Somos andantes de la inocencia, observando cómo caen una a una las frondas de un tiempo tan nuestro. Fieros, aunque inocuos, flotamos por encima de la hojarasca, nuestra piel de canelo con aroma dulce y gotas de rocío adheridas a sus colinas y despeñaderos. El influjo de tus sílabas y su música, el eclipse de mis ojos ausentes... ¡Otoño de seres en adición magnánima!

Vayamos a caminar sobre los
cirros, donde ciertamente nos falta el aire y nos sobra vida. Llamemos a la Morada Edénica y huyamos de lo ordinario. Y tú, Flor de Luz, eres deshielo y al tiempo una ventisca de implacable proporción. Me uno a ti, Sagital Resplandor, venerando la perfección de tus aparentes imperfecciones. Afuera la fría noche aguarda; aquí, dentro del Ser, Luminaria y Áptera Angélica, transcurren las temporadas todas mientras la lluvia nos acarrea en sus océanos de amor.

A ti, por cada segundo en que sé que soy tuyo

28 de julio de 2010

Globo rojizo

Vayamos a volar hacia confines que nombrar

¿Cuántos latidos
sin más acaecidos?
¿Cuántos suspiros
vuelan suspendidos?
Todo lo llevas en manos tan llenas
que se desbordan en noches serenas.
Cuentas palabras que sin tono hablas
y soy quien vuela con sólo escucharlas.

Vamos por las nubes
en un aire tibio y fijo.
Singular destello
dentro de un globo rojizo.
Envidia de todos
el sentimiento de ambos.
Nunca nos alcanzan
porque tan alto volamos.

Mira mi rostro
incoloro y absorto,
que no se inmuta
y un bobo resulta.
Vértigo inútil de dos vagabundos
dueños de nubes que cubren los mundos.
En el color de la sangre tan tibia
una con otro nos damos la vida.

Vamos por las nubes
en un aire tibio y fijo.
Singular destello
dentro de un globo rojizo.
Envidia de todos
el sentimiento de ambos.
Nunca nos alcanzan
porque tan alto volamos.

A ti, centro antigravitacional para quienes podemos volar

Me matas

Dicen que la inspiración mata; yo digo que permite revivir

Sólo con la noche fría,
donde siento el tibio tacto de tu mano...
Me matas.
Con una palabra dulce
que de lobo me transforma en ser humano...
Si desvías tu mirada,
y en tus ojos veo un Sol resplandeciente...
Me matas.
O en un gesto tan sencillo
que fulmina el sufrimiento inexistente...
Me matas.

Me matas
cuando con un beso me secuestras
de esta vida sin respuestas.
Cuando en tu mirada quedo impreso
y no hay duda que ya nada es adverso.
Me matas...

En ese silencio bello,
que me habla en el idioma que es tan nuestro...
Me matas.
Y en la imagen de su sueño,
quisiera decirte sin resultar diestro:
"me matas".

Me matas
cuando en tu calor hay un refugio
que es sincero y no artilugio.
Cuando en tu respiración fallezco
y es tesoro que merezco.
Vida mía:
me matas.

A ti, porque si puedo morir mil veces, será para encontrarte

Una eternidad

Si bien el tiempo no es eterno, ya conozco tal excepción

No me toma mucho tiempo caminar entre las calles
y buscar tu rostro bello entre anónimos detalles.
Emplearía algunos días para volar por el mundo,
sabiendo que en ningún sitio hallaré amor tan profundo.

No me tomará una noche deambular por tus lunares
o trazar entre mis manos unos ojos similares.
Sé que no basta una vida si quisiera contemplarte
ni mil años que permitan revivir tras abrazarte.

Una eternidad.
Faltaría más de una eternidad
cuando vaya a escuchar la verdad
y a tu lado me quiera quedar.
Una eternidad.
Bastará más de una eternidad
para mi aliento recuperar
si tus labios habré de besar.

No quisiera siete días para crear la existencia
ni poder quedarme quieto, balanceando tu presencia.
Los años se me hacen cortos si camino de tu mano
o navego con tu sombra mientras pienso cuánto te amo.

Necesitaré más vidas para escribirte canciones
que hablen sobre este sendero donde vagan corazones.
Al no tenerlos, cariño, cada segundo es tan largo
que renazco con tus brazos, donde nada es amargo.

Una eternidad.
Faltaría más de una eternidad
cuando vaya a escuchar la verdad
y a tu lado me quiera quedar.
Una eternidad.
Bastará más de una eternidad
para mi aliento recuperar
si tus labios habré de besar.

A ti, pradera de flores donde el tiempo se detiene

21 de julio de 2010

Camino de luz

Sin duda alguna, completas cada segundo que transcurre

Sublime visión de agua y de sol,
la noche te cubre sin luces.
Cariño y amor, destello y fulgor,
provocas que el miedo se esfume.

Silencio sin más, conjuro de paz,
me entrego a tus brazos sin dudas.
No quiero escapar, me habrás de atrapar
huyendo los dos en penumbras.

Camino de luz, sendero sin cruz,
un beso es la llave del Cielo.
Firmamento azul, frondoso abedul,
realidad de sueños y anhelos.

¿Qué puedo esperar, si en tu respirar
te llevas entera mi vida?
No hablemos jamás de dar vuelta atrás,
que amarte es prisión sin salida.

¡Belleza real, mujer sin igual,
me embriago en tus ojos de diosa!
Con sólo tocar tu piel y aspirar
tu aroma, no importa otra cosa.

Camino de luz, sendero sin cruz,
un beso es la llave del Cielo.
Firmamento azul, frondoso abedul,
realidad de sueños y anhelos.

Corriendo de aquí me arrojo hacia ti
cayendo desde un precipicio.
Y tu amor en mí, la senda sin fin,
es gloria que no ve suplicios.

Morir es vivir, quisiera dormir
y viajar contigo en un sueño.
Mas la realidad lleva la verdad:
del mundo entero somos dueños.

El tiempo esperó y nos encontró
precisos cual fruta madura.
Vamos a vivir, llorar y reír,
que la dicha se nos augura.

A ti, el verso por ser la experiencia más importante de toda una vida.

15 de julio de 2010

Potencial simple

Estando el sendero trazado, caminemos por él y lleguemos a su fin

Nadaría por aguas gélidas de corrientes oceánicas y despiadadas; respiraría por debajo de la superficie, entonando la melodía de ti. Llegaría a una costa de arenas suaves, coloreadas por los rayos del día y las estrellas de la noche; viviría de memorias acerca de tus manos de aroma frutal, nutriendo mis latidos lentos.

Dormiría en las faldas de las montañas, semejantes a la firmeza de tu mirada y al color de tus ojos serenos; soñaría con tu nombre, de hazañas y nacimientos, reclinado sobre mis brazos y sostenido por la madrugada del verano hirviente.

Observaría con detenimiento tu presencia, de pie frente a mi despertar, llamando a la faena diaria; petrificaría mis pasos con la sorpresa de todos los minutos escritos, de explosiones y sueños.

Pintaría tu sombra, de doncella marina, como un trazo delicado que señala el transcurso de horas lentas, de puestas de sol; moriría al momento de sentir tu mano sobre mi mejilla áspera, calmando cada grito que se ahoga en las profundidades.

Resurgiría del polvo con el solo tacto de un beso, pausado y callado, interrumpido por la respiración y un abrazo que asfixia con dulzura; me nombraría guerrero y centinela, de tus hombros con fragancia de bayas y tus brazos con suavidad de nubes.

Nombraría cada poro de tu piel, cantándole al despertar de la realidad sublime; caería por el precipicio de tus palabras, en la voz de querubín y el compás de una danza anónima.

Sería tuyo, como el aire que inhalas, como el sol que te broncea, como el agua que cae de tus lágrimas; sería tuyo, como el nómada es de su tierra, como la Luna es de su firmamento, como la noche es de su día.

Sería tuyo, como lo soy desde que nací.

A ti, cuya mirada es la aurora de todos los días vividos y por vivir.